Aunque en el fútbol base la formación debería primar por
encima de todo, en muchas ocasiones no es así, se intenta ganar si o si, sin
argumentos, creando robots y no jugadores de fútbol. De esta manera se
recogerán frutos pronto, de mala calidad, sin base, sin fundamentos de peso,
pero al fin y al cabo pronto y de esta manera van a contentar a ciertos clubes,
coordinadores y presidentes, a la vez que van a ensalzar su ego, creyendo que
son mejores entrenadores o formadores porque sus jugadores consiguen un sinfín de
victorias. Por desgracia no todo lo que reluce es oro. Recogiendo los frutos a
corto plazo y marcando ciertos objetivos en un corto período de tiempo, lo único
que vamos a conseguir es una mala formación, una base de baja calidad, por lo
que en un futuro no muy lejano, esos jugadores que antes eran los ganadores,
los que a ojos de su entrenador funcionaban a la perfección y tenían unos dotes
por encima del resto, se van a ver mermados y van a verse sobrepasados por
jugadores con buena base, en definitiva, sus cimientos empezarán a verse
perjudicados.
Después de esta pequeña reflexión, voy a dar mi opinión
acerca de los partidos y entrenamientos, los objetivos que como formador busco
y creo que deberíamos buscar las personas que nos dedicamos a esto y nos gusta
formar a niños y jóvenes.
Durante la sesión de
entrenamiento:
Antes de empezar una sesión de entrenamiento, debemos tener
muy claros los conceptos a trabajar –más vale trabajar solo un concepto con
calidad que trabajar tres con baja calidad-. También debemos tener en cuenta
las posibles bajas de jugadores, la superficie aprovechable, material… Una vez
tengamos claro este primer apartado, podremos empezar a trabajar con ciertas
garantías y plantearnos objetivos durante las sesiones.

